Preguntas y respuestas con John: Mercedeces antiguos y comida de verdad

Preguntas y respuestas con John: Mercedeces antiguos y comida de verdad

Bienvenido a ¿Quién lo hubiera dicho? Una sesión mensual de preguntas y respuestas con John , nuestro director general en Australia.

John escribe:: «En este blog, quiero ofreceros información que le resulte interesante a nuestra familia MagicDichol®. A veces se trata de una respuesta a una pregunta que me habéis hecho, y otras veces es simplemente información que me hace ilusión compartir. Os invito a que me acompañéis cada mes, y no dudéis en enviarme vuestras preguntas a john@magicdichol.com 


Hola.

Tengo una debilidad. Bueno, la verdad es que tengo varias, pero a la que me refiero es mi afición por los Mercedes antiguos. Como te puedes imaginar, es una afición de gente con dinero, así que mi interés se limita más a observarlos que a coleccionarlos, y el año pasado me hice un perfil en Facebook a regañadientes con el único objetivo de poder acceder a las distintas páginas de fans de Mercedes-Benz.

Sin embargo, esos molestos algoritmos no iban a dejarme quedarme ahí, y no tardé mucho en adentrarme en el mundo de la agricultura ecológica y la comida de verdad. No es de extrañar, ya que lo que hacemos aquí en MagicDichol® es concienciar sobre la salud a través de la alimentación. De hecho, nuestro producto estrella ES comida: ¡NANO SOMA®! Lo comercializamos como un suplemento nutricional. Porque lo es.

Así que, cuando me topé en Facebook con un chaval muy entusiasmado que hablaba de cómo la comida de verdad tiene la capacidad de volver a unir a la gente, le presté atención.

Este mes quiero presentároslo a nuestra familia MagicDichol, porque creo que su mensaje os va a llegar a muchos de vosotros. Él forma parte de nosotros. Se llama Henry Wood, y podéis encontrarlo como «Rambling Henry» en varias redes sociales. https://www.facebook.com/henry.wood.303784/

Henry es un chico inglés que se dedica en cuerpo y alma a concienciar sobre la relación que tenemos con nuestra salud y nuestra comunidad, así como con el planeta y la comida de verdad.

Esto es parte de lo que dijo Henry hace poco:

«La mayoría La gente ya ni siquiera se da cuenta, pero nos hemos desconectado por completo unos de otros. Todo el mundo se muestra a la defensiva, todo el mundo está actuando, todo el mundo compite. El estatus, el dinero, los seguidores, la ropa, el pelo, la figura, la apariencia. A la gente le aterra que la juzguen, que la sustituyan, que se quede atrás, y lo más raro es que la gente se comporta de forma totalmente diferente en grupo que cuando estás a solas con ella, porque la sociedad moderna ha convertido el ser humano en una actuación.

Desde pequeños nos han enseñado a compararnos constantemente. El colegio fomenta la competencia, la televisión aviva las divisiones, las redes sociales convierten la vida en un espectáculo y, poco a poco, la comunidad va desapareciendo.

Pero si te alejas lo suficiente, te das cuenta de algo importante.

Los seres humanos nunca fueron hechos para vivir así.

Durante la mayor parte de nuestra existencia, la supervivencia dependía de la cooperación. Compartíamos la caza. Compartíamos los inviernos. Compartíamos las hogueras. Compartíamos la comida. Sobrevivimos porque nos necesitábamos unos a otros.  

¿Y ahora qué? Ahora la mayoría de la gente ni siquiera conoce a sus propios vecinos. Comemos comida hecha en fábricas, vemos a desconocidos a través de pantallas y nos preguntamos por qué la ansiedad, la soledad y la desconfianza están por las nubes.

Están aumentando tanto porque nos hemos desconectado de la realidad misma. De la naturaleza, de la tierra, de las estaciones, de los animales, de la luz del sol, de las conversaciones de verdad y, lo más importante, de la comida de verdad.

La comida no es solo calorías. La comida es cultura. La comida es recuerdo. La comida es comunidad.

La comida es sinónimo de conexión humana, y creo de verdad que, si hay algo lo suficientemente poderoso como para volver a unir a la gente —para reunir a las familias alrededor de la mesa, para reconectarnos con la tierra, para recuperar la fauna y la biodiversidad, para ayudar a salvar lo que queda de la naturaleza, para recuperar la salud, el sentido de la vida y el espíritu de comunidad—, eso empieza por la comida de verdad.

Ni productos, ni sustancias químicas, ni fórmulas industriales. Comida de verdad.

«Y entonces, quizá, solo quizá, así sea como volvamos a encontrarnos».

Gracias, Henry. Y NANO SOMA encaja perfectamente en todo esto. Ayuda a nuestros cuerpos y a nuestras comunidades a conectar plenamente consigo mismos y entre sí de una forma muy profunda.

Bendiciones,

John

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*Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU. Este producto no pretende diagnosticar ni prescribir ninguna afección médica, ni prevenir, tratar, mitigar o curar dicha(s) afección(es). Si padeces alguna enfermedad o afección médica, consulta a tu profesional sanitario.