El ensayo doble ciego es el núcleo de las pruebas de las empresas farmacéuticas. Se ha aceptado como la base sobre la que evaluar la eficacia de un producto. Sin embargo, ¿proporciona realmente el patrón oro de confianza que se le atribuye?
El Dr. Raghavan, desarrollador del NANO SOMA® y con una carrera previa en la industria farmacéutica, no le da la credibilidad que le dan las grandes farmacéuticas.
El motivo se explica en este artículo de la revista Nature –https://nature.thenanosoma.com/.
El autor, Nicholas Schork, argumenta que los ensayos tradicionales no proporcionan los resultados que se les atribuyen, en parte debido a la variabilidad del perfil físico del público, que incluye variables genéticas y raciales, mientras que los ensayos tienden a realizarse en personas con un perfil común, como los blancos. El resultado es que por cada persona a la que puede ayudar el fármaco, puede haber hasta 24 para las que no tiene ningún beneficio. Este es en parte el motivo por el que los médicos suelen probar varios tratamientos para ver cuál funciona mejor para un paciente. Como dice Raghu, si uno de los medicamentos para la tensión arterial funcionara realmente, el resto estaría fuera del negocio.
Una alternativa son los ensayos N-de-1, y su forma más sencilla es el testimonio personal: personas que comparten su experiencia con otras, confirmando la eficacia del producto.
La industria farmacéutica también tiene un gran interés en mantener el proceso de ensayo aceptado, ya que los costes que conlleva el proceso de doble ciego suponen una seria barrera de entrada para las soluciones alternativas. Pocos reconocen que la industria farmacéutica empezó en serio cuando John D Rockefeller, famoso por la Standard Oil, descubrió en Alemania los primeros productos farmacéuticos elaborados con arenas bituminosas, un producto de desecho del refinado del petróleo, lo que a su vez le llevó a crear la medicina occidental (alopática) como su fuerza de ventas. El ensayo doble ciego surgió con la industria a medida que la humanidad se alejaba de las soluciones curativas naturales y se acercaba a los productos químicos fabricados por el hombre.
En mi opinión, nuestro compromiso con las medicinas no naturales será una fase pasajera a medida que volvamos a las soluciones naturales, al igual que haremos con la agricultura.
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*Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU. Este producto no pretende diagnosticar ni prescribir ninguna afección médica, ni prevenir, tratar, mitigar o curar dicha(s) afección(es). Si padeces alguna enfermedad o afección médica, consulta a tu profesional sanitario.

